MIS TESOROS

MIS TESOROS
ISA, RAMÓN Y BELÉN

domingo, 20 de septiembre de 2015

carta a mi hija en su cumpleaños


 Mi querida hija Belén: fue también domingo aquel día de tu nacimiento, día que me sentí tan feliz que hubiera deseado que la noticia de tu nacimiento paralizara al mundo, que todas las campanas repicaran a gloria, que desplegaran sus pétalos todas las rosas, hubiera deseado  que se  hubiera detenido el sol, que las estrellas entonaran el Aleluya de Haendel y el universo entero lo hubiese escuchado y que tu nacimiento fuera la gran fiesta de aquel día.
No obstante, vida mía, en mis débiles brazos, que te acunaban estaban hechos realidad mis deseos y en mis besos la más bella canción de amor que jamás nadie hubiera podido entonar.
Hoy, como ayer, me siento feliz por tenerte y doy gracias a Dios por haberme dejado verte crecer y convertirte en la gran mujer que, en todos los sentidos, eres hoy.

Mi niña, mi gaviota, ¡vuela, vuela! Que no te alcancen las olas, que no te asuste  la tormenta...  ¡Vuela, alto, vuela..!  Las gaviotas jamás se ahogan en la tempestad,
¡mi juguetona, mi preciosa avecilla de los mares!
Camina, siembra, sueña, vive…!
Tus propias, alas, hija, tus propias alas:  ¡Ízalas  sin demora!
Que no pase esta mañana, que se detenga el crepúsculo, que no llegue la noche porque mi Belén cumple años y me faltan horas para mandarle besos, para desearle que cumpla muchos más sin dejar en blanco ni una sola página  de su maravillosa existencia que empezó un domingo sobre el mediodía.
Y como sigo siendo feliz, el mundo, el universo y yo te felicitamos con este Aleluya:


                                        


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