Queridos
hijos: hoy he tropezado con una obra que os tengo dedicada y que ni tan siquiera lo sabéis. De ella voy a ir
copiando y pegando en este blog cosas que son importantes desde mi experiencia,
si bien sé que la experiencia no se transmite pero puede que se aprenda o nos facilite el
aprendizaje.
Me
creo que solo pretendo, como cualquier madre, evitar caigáis en errores o que
os arrastre la corriente de lo vulgar y hasta,
al parecer, ilógico.
Más que por los años, nos
hacemos viejos, a medida que la soledad y el olvido siegan
ilusiones y nos remiten a los nostálgicos recuerdos de lo que fuimos
y tuvimos.
Recordad, pues, queridos
hijos, que, por lo general, los mayores, los viejos no los hacen
tanto los años como podemos hacerlos nosotros.
Dejar huellas es dejar destellos que pueden servir de
guía a otros seres humanos en la oscura noche de la vida.
Seamos cocientes
de ello y no sobrevolemos por la arena de nuestro caminar.
¡Ojalá dejáramos de perturbar con nuestros muchos
ruidos
los felices sueños de todos los niños del mundo!
Tened siempre a mano una “caramelo” que poder
regalar. No importa su tamaño ni color o sabor. Importa, y mucho, lo
gratificante que pueda ser para un ser humano que no tenga “nada dulce en su
vida”.
Hay muchas formas de matar o herir a los seres
humanos
Por eso, antes de apretar el “gatillo”,
detengámonos un instante y mirémosle fijamente a los ojos.
Descubriremos que
nos vemos en ellos.
Y este tiempo que he tenido que permanecer sentada, he intentado aprender algunas técnicas creativas de dibujo, etc. os muestro dos,aunque ya tengo más de cincuenta,y con ello quiero deciros que la superación, la creatividad, etc no debemos abandonarla nunca.


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