MIS TESOROS

MIS TESOROS
ISA, RAMÓN Y BELÉN

sábado, 23 de febrero de 2019

Micro-relato



Ya asoma la primavera

Dos compañeros de trabajo, hombre y mujer, en una reunión de empresa, discutieron. El hombre, en el fragor del altercado, ofendió gravemente a la mujer  que, por respuesta, y ante  la expectativa de todos, guardó  silencio.
Pasado algún tiempo,  y mediante carta, con numerosas faltas de ortografía, el hombre pidió ayuda a la mujer para un asunto familiar urgente: te lo ruego; me va mucho en ello –le decía. Enterados amigos de la mujer exclamaron: ¡es tu hora! Págale con la misma moneda; fue una ofensa grave e injustificada la que te hizo.
La mujer  dijo: no se trata de  “cobrar” sino de enseñar.   Y contestó al escrito del hombre accediendo con gusto  a su petición, pero procuró  que en su texto aparecieran  bien escritas las detectadas faltas de ortografía.

El hombre leyó y releyó satisfecho la carta de la mujer cayendo en la cuenta de cómo en la suya había descuidado sus ortografía. Se dijo: ¡vaya si puse faltas! ¡Qué prudencia la de esta mujer! También en aquella ocasión fue prudente. ¡Si señor! Merece mi respeto y sobre todo merece que no vuelva a equivocarme.

Queridos hijos, a veces es mejor morderse la lengua que  agredir con las mismas armas. Siempre habrá una oportunidad de  dar lección de buen hacer. No somos armas listas a disparar, somos seres humanos que nos equivocamos, pero también podemos rectificar. Propiciemos  que así sea.

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