MIS TESOROS

MIS TESOROS
ISA, RAMÓN Y BELÉN

lunes, 19 de diciembre de 2016

Rosas sin espinas

No era ni refinado, ni culto, ni poderoso. Era, un trabajador de la construcción, hombre sencillo que, tras larga y penosa carrera de obstáculos, me esperaba pacientemente, con la sonrisa a flor de gesto, con una mirada penetrante y serena, en nuestra casa de la  sierra, dónde planeábamos un pequeña obra.
Circunstancias ajenas a mi voluntad me retrasaron casi dos horas. Llegué angustiada, pidiendo excusas.
Él, hombre de manos grandes, hechas a trabajos duros, mediando tan sólo una sonrisa, al verme, se apresuró a obsequiarme con la mejor rosa encontrada: no pasa nada; tranquila. Aquí se respira bien. He buscado una rosa para usted. Cójala sin miedo. Le he quitado las espinas.
Inmensamente agradecida, le correspondí con palabras del poeta sin sonido: la flor que amas no te hará daño, porque en mi ofrenda, no ha lugar el escozor de las espinas.

Burdo, hecho a duros trabajos, era, no obstante, belleza, ternura, amor materializados en aquella rosa sin espinas Se llamaba Juan. 
No sabía nada de poesía.



Queridos hijos, la vida es como una rosa: hermosa, pero con espinas. No obstante, con nuestras manos, por burdas que sean, las podemos y debemos quitar para no dañar a nuestros hermanos los hombres. 
Esta la podéis coger sin miedo. Yo también le quité las espinas

No hay comentarios:

Publicar un comentario