MIS TESOROS

MIS TESOROS
ISA, RAMÓN Y BELÉN

miércoles, 10 de mayo de 2017

Hablemos de la amistad, hijos

Queridos hijos: hoy os quiero  hablar, brevemente, de la amistad, por las muchas veces que he creído tener amigos que, un día, sin la menor explicación, se esfumaron para siempre. 

1. Haced  bien a todos, amigos o no, porque no debéis olvidar  que la muerte nos acecha, y con ella la soledad eterna. Sólo, ante ella, conciencia del  bien o mal  obrar en nuestro paso por la vida. Por ello no os reservéis para mostrar amistad sólo en días felices. No, día tras día, procurad estar cerca, ser albergue, camino, luz, copiosa lluvia para el amigo. Jamás, compás de espera, cuenco presto sólo a recibir seco para dar.

2. ¿Son los amigos un bien necesario? ¿Quiénes son buenos amigos? A veces uno se pregunta cosas acerca de la amistad, y a veces busca y hasta cree encontrar al amigo. No obstante, ¡cuánto engaño en la palabra amistad! El verdadero amigo es el que sabe llegar a nuestra alma con su alma. El verdadero amigo, no exige, no reprocha, no juzga, y menos, condena.

3. La vida, las relaciones humanas conllevan siempre amargos chispazos que se nos escapan y pueden herir al ser que menos deseamos.
No obstante tenemos la capacidad de hablar, de sincerarnos, de discutir motivos…
Pero el silencio en la amistad es peor que la muerte. Al menos yo así lo he vivido. 


4. Creo que nunca tuve amigos, y los busqué, y creía haberlos encontrado, pero sin piedad me abandonaron. No los culpo; tan sólo fue un acto de fe, una ilusión mía. No me arrepiento; ellos, puede que sí.


Mis hijos nunca me han fallado.

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