Queridos hijos: En las horas punta de cada día,
amanecer y atardecer, noto algo así como un abrir y cerrar de ojos que, en un instante, nos transporta de la
oscuridad a la luz y de la luz a la oscuridad.
Sí, así van pasando los días,
con prisa. Hojas del almanaque que van cayendo como arrancadas por el viento,
manecillas de los relojes que, vuelta a vuelta, a un tiempo, son pasado y
futuro, pero ni el día debe
deslumbrarnos ni la noche perdernos, porque a ese tránsito le llamamos tiempo y
poco o nada tiene que ver con lo que nosotros somos. Los seres humanos somos
otra nada que se balancea en la noria gigante de la vida, cuyos arcaduces de
barro se nos van minando en el rodaje. De ahí que, siendo consciente de ello,
tratemos de aprovechar al máximo momentos maravillosos, ocultos, tal vez, por
los trajines materiales que nos hacen olvidar lo importante y trascendente.
Con esta sencilla reflexión, en nuestra casita
de la sierra, llego a vosotros, mi tesoro más grande.
UNA bandada de palomos surcan los cielos de
esta sierra, rincón del mundo, silencios entronizados en mi alma. ¡Hace ya
tantos años!
Pero los ecos que vagan por el azul pardo de
este atardecer se tornan susurros en flujo de vibraciones que me corren por los
pulsos y perpetúan la belleza del amor vivido
Un palomo, dos, tres… En arrullo de amores
revolotean por mi cielo crepuscular, y mi alma en armonía con la paz de esta
sierra, entona canciones, viejas y nuevas. Canciones, sí, al azul del cielo, al
azul del mar, al negro oscuro de esta sierra donde mi nada se confunde con los
mil olores de la tierra, donde mi nada se iza
también en vuelos blancos, donde mi nada se pierde reverente ante tanta
belleza.
Pero mi canción sigue y sigue, plegaria que se
aúpa en la copa de esta misteriosa tarde, abrazando la luz infinita de tantas
estrellas rotas. No importa el color, no importa mi nada; tan sólo mi
canción.
Y esta bandada de palomos, libertad y brisa,
caudal de mi atardecer en esta sierra que ya empieza a estar triste y oscura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario