MIS TESOROS

MIS TESOROS
ISA, RAMÓN Y BELÉN

sábado, 2 de agosto de 2014

Horas serenas



Queridos hijos: En las horas punta de cada día, amanecer y atardecer, noto algo así como un abrir y cerrar  de ojos que, en un instante,  nos transporta de la oscuridad a la luz y de la luz a la oscuridad. 
Sí, así van pasando los días, con prisa. Hojas del almanaque que van cayendo como arrancadas por el viento, manecillas de los relojes que, vuelta a vuelta, a un tiempo, son pasado y futuro, pero ni el día  debe deslumbrarnos ni la noche perdernos, porque a ese tránsito le llamamos tiempo y poco o nada tiene que ver con lo que nosotros somos. Los seres humanos somos otra nada que se balancea en la noria gigante de la vida, cuyos arcaduces de barro se nos van minando en el rodaje. De ahí que, siendo consciente de ello, tratemos de aprovechar al máximo momentos maravillosos, ocultos, tal vez, por los trajines materiales que nos hacen olvidar lo importante y trascendente.
Con esta sencilla reflexión, en nuestra casita de la sierra, llego a vosotros, mi tesoro más grande.

UNA bandada de palomos surcan los cielos de esta sierra, rincón del mundo, silencios entronizados en mi alma. ¡Hace ya tantos años!
Pero los ecos que vagan por el azul pardo de este atardecer se tornan susurros en flujo de vibraciones que me corren por los pulsos y perpetúan la belleza del amor vivido
Un palomo, dos, tres… En arrullo de amores revolotean por mi cielo crepuscular, y mi alma en armonía con la paz de esta sierra, entona canciones, viejas y nuevas. Canciones, sí, al azul del cielo, al azul del mar, al negro oscuro de esta sierra donde mi nada se confunde con los mil olores de la tierra, donde mi nada se iza  también en vuelos blancos, donde mi nada se pierde reverente ante tanta belleza.
Pero mi canción sigue y sigue, plegaria que se aúpa en la copa de esta misteriosa tarde, abrazando la luz infinita de tantas estrellas rotas. No importa el color, no importa mi nada; tan sólo mi canción. 
Y esta bandada de palomos, libertad y brisa, caudal de mi atardecer en esta sierra que ya empieza a estar  triste y  oscura.

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