El amor es armonía, complicidad,
mirar y ver en la misma dirección pero con distintos ojos
Queridos hijos: Hoy quiero hablaros del amor, tal y como yo lo veo, lo siento y trato de vivir.
Los valores que
admira el mundo tan sólo son efímero centelleo de una estrella fugaz que
se apaga en la tierra.
Pero la belleza, los
valores que admira el sabio son
universal armonía de la que sólo se percibe una suave brisa que deja al
descubierto el corazón palpitante del hombre.
Vivir una historia de amor es un
privilegio tal que, desde mi punto de vista, es lo único que vale la pena en
este mundo, pero esa historia de amor se escribe desde muchas y variadas
perspectivas.
Lo importante es dar con la "letra" capaz de
rellenar páginas hermosas.
El amor no son palabras, no, no son historia que se cuenta.
El amor se intuye, se adivina, se transmite…
Las palabras, la historia pueden estropear el amor.
El amor es una delicada flor que
hay que abonar, regar, cuidar de las excesivas temperaturas, trasplantar, si
fuera preciso y, sobre todo, dejar
crecer en libertad.
No hay flor que resista los caprichos que un mal día
se le puedan ocurrir a un mal jardinero.
Ni hay flor que resista la
presión, el chantaje de otro amor.
La flor del amor sólo se alimenta
de amor.
No confundáis amor con sexo. Puede que se den ambas cosas, y
nada habrá comparable con esa entrega mutua donde dos cuerpos, por amor, se funden un uno.
Y digo que no confundáis lo que es amor porque fácilmente,
sobre todo para los jóvenes, amor es sinónimo de sexo.
No, no lo es, y es fácil de comprender. El sexo, un día se
apaga; el amor, si es tal, jamás.
Hay un
índice para todo y para todos. Cuando en él alguien os busque, pueda leer esta
especie de epígrafe: “En sus ojos
parpadearon muchas auroras porque amó”.
A veces
me abate el pensar que el amor, la sensibilidad, la bondad… son causa de mayor
dolor, y me siento víctima de una educación en valores, víctima, sí, de una
forma de ser tan proclive a la
compasión, al sentimiento, al amor por todos y por todo.
Pero,
tras oír algunas reflexiones vuestras en esta línea, quiero deciros que, al
igual que se puede sufrir, se puede
gozar, y que no optéis jamás por haceros insensibles ya que estaréis
renunciando a su vez a los únicos placeres que valen la pena: la sensibilidad,
la bondad, el amor que todo lo transforman.
Amad,
hijos, amad al pobre, al rico, al viejo, al niño… Amad a todos, amad siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario